Fortificación Generalizada de Alimentos con Micronutrientes
Cambios en el Perfil Genético de las Poblaciones ?

 

 

Cabe mencionar que en nuestro país la Ley 25.630 fue sancionada y promulgada en el año 2002 y establece la obligatoriedad de adicionar la harina de trigo destinada al consumo que se comercializa en el mercado nacional, con Hierro, Ácido Fólico, Tiamina, Riboflavina y Niacina.

Sin duda las políticas de fortificación/suplementación de alimentos de consumo masivo son pensadas para disminuir deficiencias nutricionales específicas que se detectan en ciertos grupos poblacionales. Tal es el caso de la alta incidencia de anemias por déficit de Hierro, entre otras. Pero, los autores preguntan:

Nos propusimos alguna vez detenernos a analizar las consecuencias de una exposición generalizada a micronutrientes ?. Además, podría agregarse:

Es igual de beneficioso el consumo generalizado de determinados micronutrientes para todos los segmentos de la población ?.

Si bien en el ámbito de la nutrición se tiene en cuenta la implicancia del consumo de dosis mayores a las recomendadas de nutrientes, sobre todo liposolubles, por la toxicidad que ello implicaría, es más novedoso el pensamiento, desde una perspectiva genética, del consumo de dosis altas aún sin llegar a niveles tóxicos, pero en forma crónica.

Los humanos han evolucionado en respuesta a los nutrientes de los alimentos, con lo cual es posible que una suplementación generalizada pudiese producir una presión de selección genética que mantenga o tal vez incremente ciertas variantes genéticas dentro del pool de genes humanos.

En el artículo citado se tomó el caso del Ácido Fólico como ejemplo, dado que es una vitamina del grupo B vital para muchos procesos metabólicos y es adicionada por ley a harinas en algunos países, como se mencionara, incluso EEUU.

Se recomienda su ingestión muy especialmente a las mujeres que planean un embarazo, dado que numerosos estudios documentan una reducción del riesgo de defectos del tubo neural de los fetos (anencefalia, espina bífida) con un consumo adecuado de este nutriente.

Sin embargo, los investigadores señalan algunos estudios en los que los bebés nacidos de mujeres que consumieron dietas ricas en Ácido Fólico tienden a portar, en una proporción 4 veces mayor, una forma particular de un gen involucrado en la metabolización de la vitamina, llamado 677T MTHFR (Metilén-tetrahidro-folato reductasa).

Estos estudios sugieren que los fetos que portan esta variante genética tienen más posibilidades de sobrevivir al nacimiento si sus madres consumieron cantidades adecuadas o abundantes de Ácido Fólico. Dado que la fortificación generalizada y los suplementos vitamínicos aseguran que cada vez más madres consuman altos niveles de este nutriente, el número de niños que porten esta variante genética irá en aumento.

Lucock sugiere que este cambio genético podría tener un efecto negativo sobre la salud a largo plazo dado que la forma 677T MTHFR puede incrementar el riesgo de varias condiciones negativas en la vida adulta incluyendo enfermedad cardíaca, ciertas formas de cáncer y complicaciones durante el embarazo.

Estos efectos indeseables se vio que son más frecuentes cuando las dietas son bajas en Ácido Fólico y a pesar de que no está claro porqué esto es así, de hecho, mientras se mantengan los consumos altos de este micronutriente, se compensaría el efecto adverso de portar la variante 677T MTHFR. Esto conlleva la idea que esta fortificación generalizada podría crear una futura población que sería artificialmente dependiente de copiosas cantidades de Ácido Fólico.

Así, Lucock y Yates proponen que la fortificación con Ácido Fólico, lo que incrementa el consumo de este nutriente en toda la población, podría lenta e inadvertidamente cambiar el perfil genético poblacional y potencialmente tornarnos menos saludables. Sin duda, una opinión que invita al debate.

No obstante lo expresado, deben tenerse en cuenta las complejas interacciones genes-genes y genes-medioambiente en la discusión para poder hacer algo más real el predecir con certeza que podrían significar tales prácticas de fortificación/suplementación para la evolución humana.

 

Bioq. E. Marina Insani
Instituto Tecnología de Alimentos
Centro de Investigación de Agroindustria
Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias - CNIA - Castelar
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria - INTA


Bibliografía
La práctica generalizada de fortificación de alimentos con Ácido Fólico, podría lentamente cambiar el perfil genético de las poblaciones y, tal vez, crear futuras generaciones más vulnerables a enfermedades graves.

 

 

 

 

 

Esta es la provocativa idea que propusieron los investigadores Lucock (Australia) y Yates (Reino Unido) en un artículo publicado en Marzo de este año en Nature Reviews Genetics (1).

Como se mencionó en notas anteriores, los alimentos funcionales o diseñados, están pensados para reducir la incidencia de enfermedades crónicas y mejorar el estado de salud y bienestar de las poblaciones. Es ejemplo de ello la fortificación de alimentos con micronutrientes, como las vitaminas, que está siendo una práctica generalizada y en muchos países, incluso, existen leyes que obligan a ello.