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¿Cuál es la diferencia entre un dolor
agudo y uno crónico?
Un dolor agudo tiene la función a alertar sobre un daño
que afecta al organismo a fin de poner en marcha diversos mecanismos
internos y externos. El dolor crónico, en cambio, es aquel que
persiste pasado el tiempo en el cual la causa que lo motivó está
curada. Es decir, no cumple ninguna función. Desde el punto de
vista de la duración, puede considerarse crónico a un
dolor que ha persistido más de tres o seis meses.
¿Qué trastornos provocan los dolores crónicos
en el ámbito laboral?
Provocan no sólo pérdidas de horas de trabajo, sino en
gastos de salud, en la utilización de los recursos, y en la ubicación
laboral de otras personas que tienen que cubrir las tareas de las personas
ausentes.
¿Cuál son las principales causas de ausentismo
laboral?
La lumbalgia es una de las principales, si no la principal, causa de
ausentismo laboral, sobre todo en las tareas vinculadas a actividades
físicas importantes. Y esto no sólo en la Argentina sino
en el mundo. El dolor lumbar afecta al 80 % de la población mundial
en algún momento de su vida. Casi todos nosotros hemos tenido,
tenemos o vamos a tener algún episodio de dolor lumbar, que no
nos va a invalidar, pero sí a discapacitar en promedio dos o
tres días, el tiempo que lleva recuperarse de un episodio agudo.
Puede ser secundario a un traumatismo o a alguna actividad física
inadecuada y produce un dolor que le impide a uno atender otras funciones.
¿Hay alguna actividad laboral en la que esto
sea más frecuente?
Mayoritariamente en todas las tareas en las que hay una carga de peso
sobre el cuerpo. Por eso se observa en los últimos años,
sobre todo desde que hay Aseguradoras de Riesgo del Trabajo, que la
mayor parte de los empleados de empresas que realizan actividades de
carga utilizan protectores abdominales y lumbares para evitar que alguna
carga excesiva o desmedida pueda llegar a dañar esa zona. Es
importante que los empleados asuman la responsabilidad de emplear los
sistemas de protección que existen en cada caso.
¿Aparte de esas medidas de protección podrían
realizarse otras acciones para prevenir esos problemas?
Algo sencillo es que quienes realizan una actividad física importante
en su trabajo sean capacitados para hacerla en forma más funcional
o fisiológica. Cargar un objeto pesado desde el piso implica
una serie de movimientos y esfuerzos que, si se hacen mal, pueden ocasionar
daños en los brazos, la espalda o las rodillas. Lo mismo hecho
en forma adecuada no genera ningún daño. Hay programas
de actividades y de entrenamiento muy fáciles de aplicar, con
pautas muy claras. Por ejemplo, para levantar un objeto pesado del piso
no hay que inclinar la columna sino flexionar las rodillas, tomar el
objeto, que el peso sea adecuado y no exagerado, que la espalda esté
lo más recta posible. Es común ver personas haciendo maniobras
con su cuerpo y desarrollando actividades en forma inadecuada. Debemos
pensar que el grueso de la población laboral está entre
los 30 y los 40 años y que después de los 20 años
los discos intervertebrales empiezan a dañarse. Si además
hago que la columna funcione con más exigencia, voy a generar
sin duda mayores problemas.
¿Si una persona tiene episodios reiterados de lumbalgia,
puede llegar a tener un dolor crónico?
Los episodios reiterados podrían ser la expresión de un
futuro dolor crónico. Si bien cada episodio es la respuesta a
un mal posicionamiento o una mala actividad, la reiteración va
a generar un daño en la musculatura o en las articulaciones y,
tarde o temprano, se va a producir alguna alteración más
importante o crónica.
¿Una vez que un dolor de este tipo se convierte
en crónico, qué puede hacerse?
Hay una variedad de modalidades de trabajo. Primero toda una batería
de analgésicos y antiinflamatorios de uso bastante común,
luego drogas derivadas de opioides de uso mucho más restringido.
También hay procedimientos diagnósticos y terapéuticos
como los bloqueos nerviosos; se pueden hacer infiltraciones con anestésicos
a nivel local; tratamientos locales con distintas medidas de fisioterapia
y kinesiología; reeducación postural; acupuntura; mesoterapia.
En fin, opciones terapéuticas hay muchas, lo importante es ver
cuál es la más conveniente para cada uno de los pacientes.
¿Hay otra causa importante de ausentismo
laboral?
Las cefaleas, junto con las lumbalgias son las dos causas más
importantes de ausentismo. Si alguien está con un fuerte dolor
de cabeza, no puede escuchar ningún sonido, le molesta la luz,
le lloran los ojos, le genera mareos el movimiento, tiene nauseas, deseos
de vomitar o inestabilidad en la marcha, está imposibilitado
para trabajar. Y en este caso ya no importa si realiza una actividad
física intensa, porque en esas condiciones no puede atender un
teléfono ni estar trabajando con una computadora.
¿En el ámbito del trabajo las cefaleas
están asociadas con algún tipo de situación en
particular?
Con todo tipo de situaciones. Por ejemplo, volviendo al tema de las
computadoras. El estar sentado incorrectamente frente a la PC origina
un mal posicionamiento de toda la columna vertebral, dolores en la espalda
a nivel dorsal, dolores en los miembros superiores, en los brazos, en
las manos. A esa persona le va a doler el cuello y la cabeza, le va
a surgir un dolor de la parte de atrás de la nuca que le puede
llegar hasta los ojos.
¿Cuál sería la posición
correcta frente a una computadora?
Hay estándares que tienen que considerarse. En cuanto a la posición
del teclado, los brazos tienen que estar flexionados en un ángulo
de 90 grados, con un leve apoyo y no con presión de la mano contra
los bordes. En cuanto al monitor, teniendo la espalda recta, la cabeza
debe tener una ligera flexión hacia abajo entre 15 y 20 grados,
lo que es una posición neutra, y el centro de la pantalla debe
estar a unos 10 centímetros por debajo de la altura de los ojos.
El monitor tiene que estar situado a 30 o 50 centímetros de distancia
de la persona. Además la posición correcta es trabajar
sentado de frente a la PC y no de costado, ya que el girar infinidad
de veces por día el cuello desgasta las vértebras cervicales.
La realidad es que debería adaptarse el lugar de trabajo para
cada persona, pero en la práctica uno siempre llega a un sitio
donde las cosas están armadas de cierto modo, y así es
como se generan los problemas.
Resumiendo, las cefaleas y las lumbalgias son las
mayores responsables del ausentismo laboral.
El ochenta por ciento de la población responde a estas pautas
de dolor habitual, transitorio y que puede ser reiterativo, como las
cefaleas y las lumbalgias. Hay que analizar en cada caso las causas.
Mucha gente lleva años de sufrir dolor y no se hace atender o
no tiene opción a atenderse, por lo que el dolor puede llegar
a acompañarlas durante el resto de su vida.
¿Cómo funciona la Clínica de Diagnóstico
y Tratamiento del Dolor?
La clínica tiene una idea global y multidisciplinaria de la atención
del dolor. Todo paciente con un dolor crónico puede concurrir
a la consulta. Lo vamos a recibir en un contexto de atención
clínica del dolor. Lo revisaremos, evaluaremos y examinaremos
todos los estudios que traiga o, en su defecto, le pediremos los que
consideremos necesarios para llegar a un diagnóstico. Una vez
establecido el diagnóstico planteamos las posibilidades terapéuticas
para esa persona. Y si hace falta lo enviamos al neurólogo, al
traumatólogo, al especialista en cefaleas, al neurocirujano,
al kinesiólogo, al psicólogo, a quien hace reeducación
postural, acupuntura, o a alguno de los otros especialistas del cuerpo
médico. Todo esto lo hacemos dentro del entorno de la clínica
del dolor.
¿Es posible eliminar todos los dolores que se convirtieron
en crónicos?
No, y por eso el psicólogo de nuestro equipo cumple una función
importante. En principio la atención psicológica se brinda
no sólo como apoyo para la contención de un paciente que
hace tiempo que viene con dolor, sino también para la familia
y todo su grupo social que se ve afectado. Pero muchas veces se plantean
tratamientos en los cuales el psicólogo debe trabajar para enseñarle
a la persona a convivir con su dolor. Esto se da en casos complejos
que requieren tratamientos largos o en otros en los que hay alteraciones
anatómicas para las cuales no hay una corrección posible,
por lo cual el dolor va a persistir. En esas circunstancias tratamos
de reducir la intensidad del dolor y de lograr que la persona pueda
convivir con el mismo. Todo lo que es crónico genera cierta discapacidad
y, dentro de lo posible, hay que ayudar a esos pacientes a que mejoren
su calidad de vida. Ese es nuestro objetivo en estos casos.
¿Cómo definiría a un paciente con
dolores crónicos?
El paciente con dolor crónico no es una persona portadora de
un síntoma, sino que es portadora de una “enfermedad”
propiamente dicha, y dicha enfermedad no es solo la expresión
de una molestia sino que lo compromete en todas sus condiciones y funciones.
Por eso, esta clínica tiene como objetivo eliminar esa situación
de enfermedad, o al menos, aliviar el cuadro y permitir al paciente
reinsertarse en su medio ambiente habitual, para reintegrarse a una
vida productiva, evitando que su dolor lo margine.
¿Además de la clínica, tienen previsto
realizar otras actividades?
Participamos en actividades de docencia e investigación. En la
Universidad Favaloro se dicta el “Curso Superior de Medicina del
Dolor”. Lo dirige el Dr. Jaime de la Parra, quien junto con la
Dra. Talone y conmigo integra el equipo de atención primaria.
El curso está destinado a formar e informar acerca del tratamiento
médico del dolor. Además planeamos actividades abiertas
a la comunidad, como el desarrollo de programas educativos y de difusión
de tratamientos de los distintos dolores. También vamos a armar
grupos de apoyo para pacientes y sus familias, y a crear grupos de información
y ayuda a pacientes con patologías especiales. A futuro esperamos
contar con un equipo de cuidados paliativos domiciliarios, preparado
para atender a pacientes no trasladables o a pacientes terminales.
Más información entrando en http://www.fundacionfavaloro.org/pagina_clinica_dolor.htm
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