Dolores Crónicos y Trabajo
Los dolores crónicos originan pérdidas en horas de trabajo y numerosos problemas a quienes los padecen. ¿Qué tratamientos pueden aplicarse para mitigar sus efectos?

Entrevista al Dr. Gustavo Blanco, Director Médico de la Clínica de Diagnóstico y Tratamiento del Dolor del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (ICYCC) de la Fundación Favaloro, que funciona en la sede de la calle Sáenz Peña 265.

¿Cuál es la diferencia entre un dolor agudo y uno crónico?
Un dolor agudo tiene la función a alertar sobre un daño que afecta al organismo a fin de poner en marcha diversos mecanismos internos y externos. El dolor crónico, en cambio, es aquel que persiste pasado el tiempo en el cual la causa que lo motivó está curada. Es decir, no cumple ninguna función. Desde el punto de vista de la duración, puede considerarse crónico a un dolor que ha persistido más de tres o seis meses.

¿Qué trastornos provocan los dolores crónicos en el ámbito laboral?
Provocan no sólo pérdidas de horas de trabajo, sino en gastos de salud, en la utilización de los recursos, y en la ubicación laboral de otras personas que tienen que cubrir las tareas de las personas ausentes.

¿Cuál son las principales causas de ausentismo laboral?
La lumbalgia es una de las principales, si no la principal, causa de ausentismo laboral, sobre todo en las tareas vinculadas a actividades físicas importantes. Y esto no sólo en la Argentina sino en el mundo. El dolor lumbar afecta al 80 % de la población mundial en algún momento de su vida. Casi todos nosotros hemos tenido, tenemos o vamos a tener algún episodio de dolor lumbar, que no nos va a invalidar, pero sí a discapacitar en promedio dos o tres días, el tiempo que lleva recuperarse de un episodio agudo. Puede ser secundario a un traumatismo o a alguna actividad física inadecuada y produce un dolor que le impide a uno atender otras funciones.

¿Hay alguna actividad laboral en la que esto sea más frecuente?
Mayoritariamente en todas las tareas en las que hay una carga de peso sobre el cuerpo. Por eso se observa en los últimos años, sobre todo desde que hay Aseguradoras de Riesgo del Trabajo, que la mayor parte de los empleados de empresas que realizan actividades de carga utilizan protectores abdominales y lumbares para evitar que alguna carga excesiva o desmedida pueda llegar a dañar esa zona. Es importante que los empleados asuman la responsabilidad de emplear los sistemas de protección que existen en cada caso.

¿Aparte de esas medidas de protección podrían realizarse otras acciones para prevenir esos problemas?
Algo sencillo es que quienes realizan una actividad física importante en su trabajo sean capacitados para hacerla en forma más funcional o fisiológica. Cargar un objeto pesado desde el piso implica una serie de movimientos y esfuerzos que, si se hacen mal, pueden ocasionar daños en los brazos, la espalda o las rodillas. Lo mismo hecho en forma adecuada no genera ningún daño. Hay programas de actividades y de entrenamiento muy fáciles de aplicar, con pautas muy claras. Por ejemplo, para levantar un objeto pesado del piso no hay que inclinar la columna sino flexionar las rodillas, tomar el objeto, que el peso sea adecuado y no exagerado, que la espalda esté lo más recta posible. Es común ver personas haciendo maniobras con su cuerpo y desarrollando actividades en forma inadecuada. Debemos pensar que el grueso de la población laboral está entre los 30 y los 40 años y que después de los 20 años los discos intervertebrales empiezan a dañarse. Si además hago que la columna funcione con más exigencia, voy a generar sin duda mayores problemas.

¿Si una persona tiene episodios reiterados de lumbalgia, puede llegar a tener un dolor crónico?
Los episodios reiterados podrían ser la expresión de un futuro dolor crónico. Si bien cada episodio es la respuesta a un mal posicionamiento o una mala actividad, la reiteración va a generar un daño en la musculatura o en las articulaciones y, tarde o temprano, se va a producir alguna alteración más importante o crónica.

¿Una vez que un dolor de este tipo se convierte en crónico, qué puede hacerse?
Hay una variedad de modalidades de trabajo. Primero toda una batería de analgésicos y antiinflamatorios de uso bastante común, luego drogas derivadas de opioides de uso mucho más restringido. También hay procedimientos diagnósticos y terapéuticos como los bloqueos nerviosos; se pueden hacer infiltraciones con anestésicos a nivel local; tratamientos locales con distintas medidas de fisioterapia y kinesiología; reeducación postural; acupuntura; mesoterapia. En fin, opciones terapéuticas hay muchas, lo importante es ver cuál es la más conveniente para cada uno de los pacientes.

¿Hay otra causa importante de ausentismo laboral?
Las cefaleas, junto con las lumbalgias son las dos causas más importantes de ausentismo. Si alguien está con un fuerte dolor de cabeza, no puede escuchar ningún sonido, le molesta la luz, le lloran los ojos, le genera mareos el movimiento, tiene nauseas, deseos de vomitar o inestabilidad en la marcha, está imposibilitado para trabajar. Y en este caso ya no importa si realiza una actividad física intensa, porque en esas condiciones no puede atender un teléfono ni estar trabajando con una computadora.

¿En el ámbito del trabajo las cefaleas están asociadas con algún tipo de situación en particular?
Con todo tipo de situaciones. Por ejemplo, volviendo al tema de las computadoras. El estar sentado incorrectamente frente a la PC origina un mal posicionamiento de toda la columna vertebral, dolores en la espalda a nivel dorsal, dolores en los miembros superiores, en los brazos, en las manos. A esa persona le va a doler el cuello y la cabeza, le va a surgir un dolor de la parte de atrás de la nuca que le puede llegar hasta los ojos.

¿Cuál sería la posición correcta frente a una computadora?
Hay estándares que tienen que considerarse. En cuanto a la posición del teclado, los brazos tienen que estar flexionados en un ángulo de 90 grados, con un leve apoyo y no con presión de la mano contra los bordes. En cuanto al monitor, teniendo la espalda recta, la cabeza debe tener una ligera flexión hacia abajo entre 15 y 20 grados, lo que es una posición neutra, y el centro de la pantalla debe estar a unos 10 centímetros por debajo de la altura de los ojos. El monitor tiene que estar situado a 30 o 50 centímetros de distancia de la persona. Además la posición correcta es trabajar sentado de frente a la PC y no de costado, ya que el girar infinidad de veces por día el cuello desgasta las vértebras cervicales. La realidad es que debería adaptarse el lugar de trabajo para cada persona, pero en la práctica uno siempre llega a un sitio donde las cosas están armadas de cierto modo, y así es como se generan los problemas.

Resumiendo, las cefaleas y las lumbalgias son las mayores responsables del ausentismo laboral.
El ochenta por ciento de la población responde a estas pautas de dolor habitual, transitorio y que puede ser reiterativo, como las cefaleas y las lumbalgias. Hay que analizar en cada caso las causas. Mucha gente lleva años de sufrir dolor y no se hace atender o no tiene opción a atenderse, por lo que el dolor puede llegar a acompañarlas durante el resto de su vida.

¿Cómo funciona la Clínica de Diagnóstico y Tratamiento del Dolor?
La clínica tiene una idea global y multidisciplinaria de la atención del dolor. Todo paciente con un dolor crónico puede concurrir a la consulta. Lo vamos a recibir en un contexto de atención clínica del dolor. Lo revisaremos, evaluaremos y examinaremos todos los estudios que traiga o, en su defecto, le pediremos los que consideremos necesarios para llegar a un diagnóstico. Una vez establecido el diagnóstico planteamos las posibilidades terapéuticas para esa persona. Y si hace falta lo enviamos al neurólogo, al traumatólogo, al especialista en cefaleas, al neurocirujano, al kinesiólogo, al psicólogo, a quien hace reeducación postural, acupuntura, o a alguno de los otros especialistas del cuerpo médico. Todo esto lo hacemos dentro del entorno de la clínica del dolor.

¿Es posible eliminar todos los dolores que se convirtieron en crónicos?
No, y por eso el psicólogo de nuestro equipo cumple una función importante. En principio la atención psicológica se brinda no sólo como apoyo para la contención de un paciente que hace tiempo que viene con dolor, sino también para la familia y todo su grupo social que se ve afectado. Pero muchas veces se plantean tratamientos en los cuales el psicólogo debe trabajar para enseñarle a la persona a convivir con su dolor. Esto se da en casos complejos que requieren tratamientos largos o en otros en los que hay alteraciones anatómicas para las cuales no hay una corrección posible, por lo cual el dolor va a persistir. En esas circunstancias tratamos de reducir la intensidad del dolor y de lograr que la persona pueda convivir con el mismo. Todo lo que es crónico genera cierta discapacidad y, dentro de lo posible, hay que ayudar a esos pacientes a que mejoren su calidad de vida. Ese es nuestro objetivo en estos casos.

¿Cómo definiría a un paciente con dolores crónicos?
El paciente con dolor crónico no es una persona portadora de un síntoma, sino que es portadora de una “enfermedad” propiamente dicha, y dicha enfermedad no es solo la expresión de una molestia sino que lo compromete en todas sus condiciones y funciones. Por eso, esta clínica tiene como objetivo eliminar esa situación de enfermedad, o al menos, aliviar el cuadro y permitir al paciente reinsertarse en su medio ambiente habitual, para reintegrarse a una vida productiva, evitando que su dolor lo margine.

¿Además de la clínica, tienen previsto realizar otras actividades?
Participamos en actividades de docencia e investigación. En la Universidad Favaloro se dicta el “Curso Superior de Medicina del Dolor”. Lo dirige el Dr. Jaime de la Parra, quien junto con la Dra. Talone y conmigo integra el equipo de atención primaria. El curso está destinado a formar e informar acerca del tratamiento médico del dolor. Además planeamos actividades abiertas a la comunidad, como el desarrollo de programas educativos y de difusión de tratamientos de los distintos dolores. También vamos a armar grupos de apoyo para pacientes y sus familias, y a crear grupos de información y ayuda a pacientes con patologías especiales. A futuro esperamos contar con un equipo de cuidados paliativos domiciliarios, preparado para atender a pacientes no trasladables o a pacientes terminales.

Más información entrando en http://www.fundacionfavaloro.org/pagina_clinica_dolor.htm