Trabajo y calidad de vida
Aspectos emotivos, carácterísticas y trastornos psicológicos, aspectos negativos y ambientes enfermantes.
Entrevista al Dr. Armando Barmak, Jefe del Servicio de Psicopatología de la Fundación Favaloro.

¿Cómo influyen los aspectos emotivos en el ambiente de trabajo?

El trabajo es un quehacer bíblico e histórico para el hombre. Tanto es así que la necesidad, el impulso, el deber, los mandatos del trabajo están implícitamente descriptos en toda la teología. El trabajo representa para el hombre varios aspectos. Uno de ellos es el reconocimiento social, la posición o jerarquía social que ocupa.

Y en este sentido hay una distorsión generalizada por la cual la identidad laboral y el rol que desempeña un individuo están tan imbricados en su personalidad que podríamos decir que la formación profesional hace a la deformación personal. ¿Qué significa esto? Que en la mayoría de los casos la identificación con la tarea es de tal magnitud, que prácticamente las veinticuatro horas del día el hombre “es” el rótulo que lo determina profesional o laboralmente. Y esto lo corroboramos cuando efectuamos entrevistas. Si le preguntamos a un individuo quién es, responde: enfermero, mecánico, abogado, etc. Cuando en realidad no le estamos preguntando qué función cumple en la sociedad sino quién es. Es decir que las personas se identifican siempre profundamente con su condición laboral. La representación que cada uno de nosotros construye sobre el significado de su rol laboral influye profundamente en nuestra vida. Tanto que puede producir respuestas de inestabilidad o inadaptación psicológica.

¿Podríamos decir que cada ocupación determina ciertas características que afectan a las personas de determinada manera?

Sí, efectivamente. Además, determinadas características o rasgos del hombre fuera de su función laboral representan a categorías que puestas en función laboral deben evaluarse de forma totalmente distinta. Por ejemplo, un cirujano con características obsesivas es conveniente, pero esas características obsesivas en un individuo que realice otro tipo de tarea podrian ser contraproducentes.

¿Entonces de acuerdo a las características psicológicas de una persona hay ciertos trabajos que son convenientes para ella y otros que no lo son?

El abordaje debería ser inverso. No qué individuo tiene condiciones para qué trabajo, sino qué trabajo se adapta mejor para qué individuo. Hay un viejo dicho en ámbitos profesionales: “si hubiera una buena orientación profesional, la selección no debería existir”. En primer lugar habría que hacer un estudio de la posición laboral. Un estudio del trabajo. Ese estudio tiene la denominación de profesiografía o profesiograma. Abarca todos los requisitos, no sólo de la posición que se va a desempeñar en el desarrollo laboral, sino de las características y rasgos de personalidad del individuo que va a desempeñar esa tarea. Incluso se consideran las condiciones de seguridad y de probables accidentes en esa tarea. Deberíamos considerar que los accidentes no son casuales. Todo accidente en el fondo tiene algún tipo de justificativo y esto está relacionado con las características de cada persona. Es decir, la predisposición a sufrir ciertos tipos de accidentes varía de una persona a otra. Hay algún modelo de abordaje respecto a los accidentes que refiere a “condición y acción insegura” y otro de psicología profunda que propone que los accidentes son actos fallidos. En condiciones ideales entonces hay ciertos trabajos que son más convenientes para ciertas personas. Pero en la vida cotidiana la gente trabaja no sólo en lo que quiere sino en lo que puede.

¿De qué modo influye esta situación?

Las condiciones ideales son difíciles o imposibles de lograr. No todos realizamos el trabajo que queremos, el que deseamos o aquel para el que tenemos motivación. Entonces sobrevienen determinadas respuestas del individuo que suelen ser de inestabilidad emotiva o psíquica. Pueden activarse así ciertos contenidos de frustración, y comienza un proceso de adaptación a una tarea que en realidad causa insatisfacción e inseguridad y que se justifica sólo por una remuneración.

¿Qué efectos negativos produce esta circunstancia?

Produce efectos psiquicos negativos no solamente en la persona, sino en sus desempeños, en su círculo familiar y de amistades. Cuando pasa el tiempo el estado de insatisfacción promueve hostilidad e ira si no se canaliza adecuadamente alguna proyección de crecimiento que otorgue satisfacción. Porque una tarea que no satisface a una persona a la larga le genera una gran descalificación de sí mismo y de cómo se ve reflejada ante los demás.

¿Qué puede hacer alguien que se enfrenta a esta situación, ya que en muchas circunstancias no puede rechazar un trabajo y tiene que sufrirlo aún a pesar de los trastornos que le puede provocar?

Los trastornos psíquicos reflejados a nivel orgánico en el ámbito laboral son representaciones frecuentes. Hay dos respuestas clásicas: ausentismo, síntomas de malestar y enfermedades entre comillas. Luego aparecen otros trastornos más profundos como son los accidentes o las manifestaciones de ira y hostilidad que se proyectan de diversas formas. Uno de los abordajes para que esto se subsane es contar con una selección para una incorporación laboral adecuada. Los pasos serían selección, inducción, adaptación y un seguimiento de todo el personal a través de la supervisión, fundamentalmente a través de áreas muy específicas relacionadas con el bienestar, el desarrollo y crecimiento del personal, como se aborda en las organizaciones.

¿Se puede decir que hay ambientes de trabajo enfermantes?

Sí, hay ambientes enfermantes o bien porque hay individuos que no tienen la capacidad o recursos adecuados para desarrollar el trabajo, o bien porque hay inconvenientes en la tarea grupal, en la convivencia y la comunicación en el trabajo. Se ha estudiado mucho en las empresas cómo son los vínculos interpersonales en el trabajo y cómo se alteran afectando el desempeño personal y ocasionando problemas psicológicos e incluso físicos en las personas.

¿Y es posible trabajar sobre estos ambientes enfermantes?

Sí. Estudiando correctamente ese ambiente, conociendo cuál es la génesis, el origen de los problemas que allí suceden, pueden crearse los recursos para encarar las respuestas e intervenciones adecuadas. En su actividad en la Fundación Favaloro Ud. trata especialmente con personas con trastornos cardíacos.

¿Cuáles son los principales factores de condiciones de trabajo que influyen en el desarrollo de problemas cardíacos?

Años atrás comenzamos con pacientes con trastornos cardíacos. Hoy en día tratamos en la Fundación infinidad de patologías y alteraciones que afectan al individuo. Existen aspectos generales que hacen a las cardiopatías, fundamentalmente a cómo se adapta el individuo a una forma de vida donde contínuamente tiene que dar respuestas en forma inmediata y constantemente es calificado. Las respuestas inmediatas pueden obedecer a demandas desde el exterior o el interior de cada individuo. Es decir, las exigencias no sólo provienen del medio exterior, sino del medio interno. En muchos casos respondemos a mandatos creados por nosotros mismos a lo largo de nuestra historia. Lo cierto es que hay demandas externas e internas a las que nos cuesta responder adecuadamente.

¿Cómo se responde en el trabajo frente a estas demandas?

El desempeño laboral es clave, porque estamos en un ambiente muy competitivo y pareciera que estamos dando examen todos los días. La cuestión no es definir si la competición es buena o mala, sino analizar cómo la encaramos. Hay que ver si se toma como un desafío para el crecimiento y la transformación, o sólo como una fuga hacia delante, como una amenaza a nuestra situación actual. Otro de los aspectos que influye en las cardiopatías son los tratornos en los vínculos familiares, por un lado, y los vínculos sociales de nuestra vida cotidiana, por el otro. Los trastornos emotivos, afectivos o las alteraciones psiquicas dificultan nuestros vínculos. Esos vínculos alterados ocasionan un trastorno a nuestra personalidad. Si no lo tratamos, no nos damos cuenta, o no nos avisan entre comillas qué es lo que nos está ocurriendo, aparecen determinadas respuestas de inestabilidad psíquica.

¿Lo que usted describe es lo que se denomina habitualmente estrés?

Este conjunto de variables sobre las que hemos hablado son todos estresores. Frente a los estresores muchas veces debemos responder de una forma para la que no estamos en condiciones de responder. Esta temática del estrés comenzó a desarrollarla Hans Selye allá por 1939. Las alteraciones fisiológicas que se producen en nuestro organismo para enfrentar el estrés pueden ser negativas si se mantienen en el tiempo y suelen terminar provocando problemas físicos. Se producen por ejemplo reacciones de hipertensión arterial, alteraciones en el ritmo cardíaco y hasta dolores precodiales, anginas inestables, tratornos psicosomaticos, etc. En muchos casos se llega a tener que corregir quirúrgicamente estos males, que en definitiva son provocados en buena parte por inestabilidad psíquica debida a un inadecuado esfuerzo de adaptación constante.

¿Las personas llegan a esta situación porque no son totalmente conscientes de lo que están viviendo y cómo eso las afecta?

Sí, por lo general no tienen conciencia de cómo viven esa situación. En otros casos, aún con más o menos conciencia de lo que está pasando, creen que no hay otra opción que responder de la forma en la que lo están haciendo. La cuestión sería ver qué recursos puede crear esa persona para responder a lo que está viviendo sin tener que pagar costos orgánicos. Este mecanismo afecta por igual a personas que trabajan en tareas manuales, en oficinas, a ejecutivos y a gente que conduce personal. En todos los casos, para cambiar algo en primer lugar hay que conocer la situación. Nadie puede cambiar nada si no tiene conocimiento de lo que está sucediendo. La recoleccion de datos que ayuden a una evaluacion lo realizamos a través de entrevistas, que pueden ser tanto individuales, familiares y grupales.

¿Este enfoque implica trabajar para el mejoramiento de la calidad de vida, al menos en el ambiente de trabajo?

No solamente para la calidad de vida. Si las personas en una organización tienen una mejor calidad de vida lo que se va a obtener también es una mejora en los resultados, en la producción. Y a la vez una menor cantidad de conflictos, lo que frecuentemente se traduce en una menor cantidad de accidentes, de ausencias, u otro tipo de perturbaciones. Usted trabaja hace cuatro años en grupos de reflexión con pacientes que han tenido problemas cardiovasculares.

¿Cuáles son los principales beneficios que encuentra a partir de este trabajo?

El gran beneficio lo manifiestan los pacientes que comienzan a entender lo que les está ocurriendo, no sólo a través de lo que ellos exponen, sino también a partir de lo que exponen los otros en las reuniones, con quienes muchas veces se identifican. El principal beneficio siempre es conocerse a sí mismo. Quien se conoce a sí mismo conoce sus propias limitaciones, conoce sus recursos y a la vez todas las áreas o puntos conflictivos de su historia personal. Eso ayudar a encarar distintas situaciones y a afrontarlas cada vez mejor, en forma más saludable.

¿Los pacientes con problemas cardíacos siguen siendo más los hombres que las mujeres?

No, la relación está modificándose. Históricamente, por los desempeños y exigencias del género, los hombres tenían más problemas cardiovasculares. Pero hoy en día la mujer prácticamente se está equiparando en cuanto a las consecuencias negativas de la vida que estamos llevando. No olvidemos que la mujer que dice que trabaja, es porque lo hace dentro y fuera de su casa. Los roles que desempeña hoy en día una mujer tienen costos muy grandes. Hay una tendencia a que los problemas cardiovasculares se vayan igualando en hombres y mujeres, y esto tiene relación con la incorporación de la mujer al ámbito laboral y social. Muchas mujeres hoy en día sostienen a su familia, y cuando digo sostienen no me refiero sólo a lo económico, sino a todos los aspectos.

¿Cree que la vida en las grandes ciudades hace más difícil mantener una buena calidad de vida?

Eso es relativo. El cemento es más duro que la tierra, pero ambos ámbitos pueden tener consecuencias semejantes. Cuando un paciente dice “me voy a ir a vivir a una isla” le planteo “bueno, por qué no se va mañana”. La respuesta es “no, no, mañana no porque no puedo”. La organización social más las responsabilidades impuestas por nuestros mandatos internos o externos tienen consecuencias similares en la ciudad o en el campo. Los factores estresantes están presentes en todos los ámbitos; de los recursos personales que nosotros tengamos para afrontarlos depende el resultado. En recursos personales incluimos los recursos emotivos, intelectuales, en fin, todos los que contamos en nuestra estructura psíquica. La misma tarea no puede ser hecha de la misma forma por dos personas, aún cuando tengan las mismas capacidades. El trabajo que haga cada una de esas dos personas dependerá de sus conocimientos, capacidades, emociones y otros muchos aspectos de su estructura psíquica y su historia personal.

Lic. Ricardo Gómez Vecchio
Desarrollo de Recursos y Prensa
Fundación Favaloro