
Obesidad y Alimentos funcionales
La obesidad. Su incidencia en la juventud y sus consecuencias. El papel de los alimentos funcionales. Por la Bioq. E. Marina Insani.

La obesidad es una condición compleja que resulta de la combinación de factores psicológicos, fisiológicos, genéticos y medioambientales. En los últimos 30 años la incidencia de la obesidad se incrementó drásticamente entre los chicos y los adultos que viven en regiones industrializadas y produce consecuencias físicas y económicas muy significativas(1).
Se identifican continuamente más enfermedades asociadas a esta condición. Actualmente se la relaciona a 44 enfermedades diferentes. Desde el punto de vista de los costos, sólo en E.E.U.U., donde más de la mitad de la población adulta tiene sobrepeso o es obesa, se drenan de


La incidencia de la obesidad juvenil también se está incrementando. En la actualidad un 25% de los chicos Norteamericanos y el 15-20% de los europeos padece sobrepeso u obesidad. Como consecuencia de ello, enfermedades como hipertensión y diabetes no-insulino dependiente se están observando en niños pequeños.
Los costos sociales de la obesidad no son menos graves. Muchos estudios demostraron que los individuos obesos se enfrentan a una discriminación considerable en la escuela, en los lugares de trabajo, cuando requieren servicios de cobertura médica o seguros de vida, cuando buscan pareja y en varias otras situaciones de vida.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la prevalencia de la obesidad está aumentando en forma epidémica y alarmante tanto en países desarrollados occidentalizados como en los menos desarrollados y es más pronunciada en algunas regiones debido a diferencias étnicas, prácticas culturales y estilos de vida.
Dadas las costosas consecuencias de esta epidemia, se torna urgente el encontrar formas y tratamientos confiables para controlar el peso corporal. Las actuales estrategias en este sentido como las dieta club, programas de dietas comerciales, asociaciones para perder peso, entre otros, no han alcanzado resultados suficientemente satisfactorios como para frenar el aumento de peso que se observa en las poblaciones.
Una de las razones es que la gente come más de lo que necesita fisiológicamente debido a una variedad de factores psicológicos. El objetivo parecería ser entonces, un tratamiento que satisfaga efectivamente el hambre tanto físico como psicológico.
En este sentido, y a pesar de años de esfuerzo las compañías farmacéuticas no han encontrado ningún medicamento que combine eficientemente éxito en la disminución del peso y seguridad para la salud. Esto trajo aparejado un interés creciente en las terapias alternativas desde la perspectiva de los tratamientos naturales, lo cual está estimulado por los estudios científicos que relacionan ciertos nutrientes, la fibra y los fitoquímicos con numerosas propiedades promotoras de la salud(3).
El éxito relativo y los efectos secundarios de los fármacos por un lado y la valorización de las terapias naturales avaladas por las investigaciones científicas por otro, están produciendo un cambio en las tendencias y preferencias de los consumidores los cuales son más receptivos hacia soluciones no farmacológicas que los ayuden a enfrentar el envejecimiento y las enfermedades crónicas.
Los alimentos funcionales como aliados en esta problemática
Hasta el presente no se identificó ningún alimento funcional en particular que logre como tal el objetivo de la pérdida de peso. Sin embargo, hay progresos en combinaciones efectivas de ellos para lograr el mantenimiento del peso corporal.
En lo que respecta a la ingesta proteica, el enfoque apunta no solo a la cantidad debido a hormonas específicas que se liberan, entre otros aspectos, sino también a algunos aminoácidos específicos que contienen en particular, debido al papel que juegan en la saciedad como consecuencia de los cambios que producen en los niveles de neurotransmisores en el cerebro, los cuales a su vez influyen sobre la percepción de la saciedad.
Por su parte, las investigaciones realizadas en animales de laboratorio que relacionan altos consumos de calcio y el metabolismo de los lípidos parecen promisorios. Las investigaciones realizadas por el Dr. Zemel(4) en este sentido demostraron que dietas altas en calcio estimulaban fuertemente la lipólisis al mismo tiempo que inhibían la lipogénesis, resultando una significativa pérdida de peso.
El calcio consumido a partir de los productos lácteos fue más efectivo que el calcio administrado como suplemento en tabletas (carbonato de calcio). La explicación de esto aún no se conoce completamente.
En principio, productos lácteos bajos en grasa y altos en calcio podrían ser aliados en las dietas diseñadas para perder peso. Permanece como tarea pendiente poder entender si la mejora en la pérdida de peso observado con calcio consumido a partir de fuentes lácteas está relacionado a las proteínas que estos contienen (a su perfil de aminoácidos) o a algún otro compuesto biológicamente activo como el Ácido Linoleico Conjugado (CLA), por ejemplo.
Cabe mencionar que el CLA es un ácido graso que se encuentra en la leche, los productos lácteos y la carne vacuna y también en la leche materna humana. Numerosos grupos de investigación están explorando el valor del CLA como compuesto de interés para el control del peso.
Estos efectos necesitan corroborarse en humanos antes de poder hacer recomendaciones para la población general.Además, las investigaciones deben determinar si las dietas bajas en calorías y altas en calcio por ejemplo, proveen la adecuada saciedad fisiológica (hambre) y psicológica (apetito) como para permitir estrategias de mantenimiento del peso corporal a largo tiempo.
Podemos agregar como reflexión, que la mejor estrategia para perder peso varía para cada individuo y es parte de los conocimientos y avances de la Ciencia de la Nutrición. Será más fácil y efectivo poder diseñar dietas apropiadas para perder peso corporal y/o evitar su ganancia innecesaria a medida que se logren los avances en los conocimientos de la genética humana y así se pueda establecer el “perfil de riesgo para la salud” propio de cada individuo.
Bioq. E. Marina Insani
Instituto Tecnología de Alimentos
Centro de Investigación de Agroindustria
Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias – CNIA- Castelar
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria- INTA
Bibliografía