


De La Pampa a Buenos Aires |
|
![]() |
Ricardo José García. La experiencia de un pampeano en la Fundación |
|
Con el tiempo, cuando caminaba después de comer, siguieron apareciendo estos dolores, llegando hasta no poder cruzar la calle sin empezar a sentirlos. Aconsejado por un médico del pueblo, fui a Santa Rosa (capital de la provincia) a hacerme los estudios correspondientes. Me hicieron los electrocardiogramas. Cuando hacía la prueba de esfuerzo, apareció un dolor tan grande que me impidió seguir. De vuelta al pueblo con los resultados de los exámenes en mano, vi ami médico nuevamente, quien me aconsejó que rápidamente fuera a Buenos Aires para hacerme atender. Como soy “un poco duro de cabeza, en el asunto de los médicos”, no hice caso, hasta que los dolores fueron tan fuertes, que obligado por amigos y familiares, particularmente uno de Buenos Aires que estaba por el pueblo de vacaciones, vine a la Capital Federal. Primero fui a un instituto, pero no me gustó el trato y las vueltas que me hacían dar con los exámenes. Aconsejado nuevamente, por el pariente que mencioné antes, llegué “al Favaloro”. En la Fundación me atendieron los Dres. Roberto Coronel y Héctor Machaín. Me hicieron los estudios correspondientes. Un cateterismo reveló que tenía dos coronarias bloqueadas al 100 %, y una al 70 %. El Dr. Machain continuó atendiéndome; hasta me estuvo esperando para internarme cuando había ido a almorzar. Se hizo la cirugía, me operaron, y “hoy parezco otro, se acabó el cansancio”. Si hay algo que tengo que decir y agradecer, es el trato que uno recibe en la Fundación. Te tratan “como a una persona, no sos un número como en otros lados”. Todos te tratan muy bien, hasta el personal de enfermería. Y todos los estudios los hacen rápido y dentro de la Fundación. Con la tranquilidad que fui a cirugía, ni yo que soy “del campo y medio duro” me lo hubiera imaginado. El Dr. Machain me dio una confianza bárbara. Decir que estoy agradecido es poco. Ahora tengo que seguir con el ejercicio, poca sal, menos cosas con cerdo (¡como me cuestan!) y controlar el ácido úrico. |
|